A veces el olvido puede ser más cruel que cualquier asesino.
Desgarra lentamente los recuerdos, y los distorsiona. Los destruye. Sin
darnos cuenta vamos perdiendo parte de nosotros, olvidando. Dejar en un rincón
objetos, personas, sentimientos,
momentos, capítulos de nuestra vida, es lo mismo que intentar ocultar el
sol con la mano, por el simple hecho de que seguirá allí aunque no lo quieras
ver.

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